Querida
mia:
Seré sincero con mis expresiones y trataré de ser breve, aunque
para describir tus cualidades necesitaría décadas de estudios y
miles de hojas para realizarla.
Nada más quiero que sepas que eres el amor de mi vida, y
también has de saber que no quiero que seas mío sino que soy yo
quien debería rogar para que me aceptes y dejar que te sirva
fielmente desde el fondo de mi alma y hasta el fin de las
eternidades.
Te espío semana a semana tus dulces encantos y tiernas son tus
expresiones sea cual sea. Eres capaz de ser tan candorosa como
una minina y al mismo tiempo gata seductora sin fronteras. Tu
rostro divino es culto de mi ser y te aseguro que no tienes a
otro que te desee más que yo.
Al momento de escribir esta carta, mi corazón suplica piedad
para apagar el sentimiento de impotencia y dolor que pesan sobre
mi. Apenas hemos intercambiado palabras y algún que otro gesto,
pero aunque desee entablar una sincera amistad, pienso que es
algo imposible. Por eso sueño día a día con poder demostrarte
mi amor, comprarte flores y regalar bombones sólo para ti....
sentirte a mi lado y consumir el ardor de la pasión. Me siento
inútil frente a alguien tan superior a mí, es algo así como un
sapo frente a una diosa.
Sólo quienes llegaron a disfrutar de ese candor pueden morir
satisfechos de alegría, y quienes la han rechazado son herejes
del culto al amor.
Mi inspiración y fuerza para volcar tu hermosura no tienen
límites, pero tengo en cuenta que tu paciencia es finita. Así
que no te diré más de lo que sabes. Saludos.
Tu Humilde Admirador No Tan Secreto.