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DEOLINDO FELIPE BITTEL, UN DEMOCRATA

Por Ricardo Eulogio Brizuela

Tal vez el hecho más relevante en la carrera política de Bittel, haya sido haber sabido manejar el peronismo durante los años de la dictadura militar y reclamar, en plena época de muertos y desaparecidos, por los derechos humanos, atreviéndose a firmar en 1979 - en su carácter de vicepresidente primero a cargo de la presidencia del PJ - el único documento que un partido político emitió abogando por los detenidos en forma clandestina e ilegal.

Alguna vez confió: “Debí actuar como un general después de una derrota, enterrando a los muertos, curando a los heridos y reagrupando a la tropa”.

Y más de uno recuerda las reuniones clandestinas del Hotel Atlantic, en el barrio del Once de Buenos Aires, en cuyo bar se pasaba de mesa en mesa para recibir las novedades y repartir instrucciones.

Descendiente de belgas Felipe Deolindo Bittel nació en Villa Angela (Chaco) el 26 de mayo de 1922, y siendo chico se dedicó a tareas de campo.

Desde temprana edad debió asumir tareas de mayores, cuando muere su padre. “Yo lo ví cuando cayó en el surco – supo contar alguna vez – y supuse que estaba jugando conmigo porque no se levantaba. Cuando me acerqué comprobé que no se movía: estaba muerto”. El tenía nueve años.

Cursó la escuela primaria en el mismo pueblo que naciera y la secundaria en Esperanza (Prov. de Santa Fé).

Se recibió en la Universidad Nacional de Litoral a los 23 años y volvió para ejercer su profesión en Villa Angela. Un amigo confidencia que le gustaba cantar y, en días de estudiante, algunos pesos supo ganarse entonando tangos en los suburbios santafesinos.

Inicia su carrera política como candidato peronista a la intendencia de su ciudad natal en 1946, pero las elecciones fueron anuladas.

Allí comienzan más de cincuenta años de actividad partidaria que le hace ocupar, por el peronismo, la vicegobernación del Chaco y es elegido tres veces gobernador, aunque una elección se anula y las dos oportunidades restantes no concluyó su mandato por haber ocurrido un golpe de estado. De esta manera Bittel tuvo en su carrera política la particularidad de que nunca, excepto en el lapso en que se desempeñó como intendente de la ciudad de Resistencia, terminó el período para el que fue elegido, viendo siempre malograda su carrera por circunstancias ajenas a su voluntad.

Como vicegobernador, en 1955, debió hacerse cargo de la gobernación y entregar ésta a los militares durante la autodenominada Revolución Libertadora. En 1962, nuevamente con el cargo de gobernador ganado, el entonces presidente Arturo Frondizi anula las elecciones y en l966 y l976 sendos episodios truncan su desempeño al frente del gobierno del Chaco.

En 1983, en la primera elección después de la dictadura militar, integró la fórmula presidencial peronista con Italo Luder. La victoria le fue esquiva porque los votos se inclinaron por Raúl Alfonsín. Durante la democracia ocupó dos veces la banca de senador por su provincia. Curiosamente, en ambas oportunidades no cumplió la totalidad de su mandato: en l987 renunció para hacerse cargo de la intendencia de la ciudad de Resistencia, a pedido de su partido. El 22 de septiembre de 1997 debe dejar de nuevo su cargo de senador. Esta vez la muerte le canceló el período.

Bittel, como hombre público, es recordado por haber luchado en forma permanente por la democracia, pero fundamentalmente, por la honradez con que manejó los negocios públicos que le fueron confiados; virtud reconocida no solo por sus amigos sino también por sus ocasionales rivales.

Pese a haber ocupado altos cargos y estar ya instalado en la historia, vivió con modestia y humildad. En el barrio de Palermo, en Buenos Aires, lo recuerdan en sus últimos años cuando entraba y salía de su pequeño departamento de la calle Coronel Díaz. Fue un período muy duro para él porque un accidente automovilístico le había dejado una secuela de dolor y un brazo inmovilizado. Aún así, nunca perdió el buen humor: “Lo único que lamento es que no puedo aplaudir”, decía con una media sonrisa cuando le preguntaban por su salud.

El 23 de septiembre de 1997 la plaza 25 de mayo de Resistencia – en el Chaco - lucía primorosa, con las flores de lapacho poniendo un toque de cielo entre el verde de las plantas. Fue un día de sol. Un cortejo de miles de personas llevó el féretro de Bittel hasta la casa de Gobierno y luego lo acompañó al cementerio. La ceremonia se cerró como él mismo lo había solicitado: con los compases del tango “La Cumparsita”.
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Aviso a interesados en biografía de Deolindo Felipe Bittel: En todos los capítulos del libro "Pasajeros de la Historia" que está en línea se encuentran referencias y testimonios del escribano D.F. Bittel, quien fue una inestimable fuente de aporte de datos sobre los sucesos que se narran. Particularmente sobre el tema de Derechos Humanos
recomendamos ver la página respectiva al documento y el relato de la redacción de éste en el Capítulo IV. El mismo - en cuya firma lo acompañó solo el dirigente Herminio Iglesias - fue preparado con la intervención del doctor Vicente Saadi, la escribana Nilda Garré y el doctor Jorge Vázquez, con la asistencia de Mario Cámpora. La crónica de sus funerales puede leerse en el Diario Clarín de Buenos Aires, edición del 24 de septiembre de 1997. El mismo diario publicó en la edición del 23 de septiembre de 1997 una reseña de su vida política.

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El autor:
Ricardo E. Brizuela es periodista, escritor (SADE 6283) y especialista en comunicación, de nacionalidad argentina.
Se especializó en trabajos de investigación histórica, habiendo publicado hasta la fecha mas de 200 monografías con diversos temas de esta disciplina y economía, en diferentes medios de varios países.
La primera edición de Pasajeros de la Historia se publicó en Buenos Aires en 1993.
Actualmente el autor se desempeña como consultor de empresas en comunicaciones, al frente de su estudio, en toda el área de Latino América.
Su lugar de residencia permanente es Santiago de Chile.
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