El
“otro Borges” fue un caudillo. Se llamó Juan
Francisco Borges, nació en 1766, y perteneció a una
familia de abolengo que lo envió a Madrid para que lo educaran.
Estaba en su tierra, Santiago del Estero, cuando sucedió
lo de 1810. Entonces sublevó a las milicias de la provincia
para apoyar la revolución.
Con su tropa participó de la campaña al Alto Perú
e intervino brillantemente en las
batallas de Vilcapugio y Ayohuma. Luchó a las órdenes
del general Manuel Belgrano.
Tuvo algunos problemas personales y se granjeó la enemistad
de Juan José Castelli y de González Balcarce. No dudó
mucho en ensillar y pegar la vuelta.
El 4 de setiembre de 1816 nuevamente se puso al frente de las fuerzas
santiagueñas; esta vez contra el gobierno criollo, disgustado
por la actitud pasiva que permitió luego la ocupación
de la Banda Oriental por los portugueses.
Mientras el gobernador de Tucumán Bernabé Aráoz
– pariente suyo – galopaba con su tropa para sofocar
la rebelión, el coronel Borges declaró a Santiago
del Estero “Pueblo Libre”. Estaba en sintonía
con la estrategia de Gervasio Artigas. La intentona no duró
más de cuatro días: Aráoz no cabalgó
kilómetros y kilómetros para abrazarlo precisamente,
y el caudillo debió huir hacia la campaña.
Para él sin embargo no estaba todo dicho.
Reagrupó sus fuerzas y el 10 de diciembre se presentó
nuevamente ante el pueblo de Santiago y lo ocupó. Esta vez
la excusa fue una resolución del Congreso de Tucumán,
que quitaba participación a los municipios. Entonces fue
que Belgrano dedujo que Borges lo estaba traicionando.
Mandó a La Madrid para reprimirlo y el 26 de diciembre se
entabló el combate de Pitambalá: allí, nuevamente,
la suerte le dio la espalda al coronel; y esta vez no hubo desquite.
Nadie escribió nunca, sobre en qué cosas pensaba el
caudillo cuando los primeros rayos de sol lo acariciaron, aquel
lº de enero de 1817. Frente a él, una línea de
soldados respondió disciplinadamente a las órdenes
de fusilamiento y las balas lo atravesaron.
Antes tal vez dijo algo, pero nada trascendió: "el otro
Borges" fue tan real que se desvaneció con la muerte.
Buenos Aires, 1999.
OTROS
TITULOS
El
autor: Ricardo E. Brizuela
es periodista, escritor (SADE 6283) y especialista en comunicación,
de nacionalidad argentina.
Se especializó en trabajos de investigación histórica, habiendo
publicado hasta la fecha mas de 200 monografías con diversos
temas de esta disciplina y economía, en diferentes medios
de varios países.
La primera edición de Pasajeros de la Historia
se publicó en Buenos Aires en 1993.
Actualmente el autor se desempeña como consultor de empresas
en comunicaciones, al frente de su estudio, en toda el área
de Latino América.
Su lugar de residencia permanente es Santiago de Chile.
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