La "unión nacional",
el diálogo, la concertación y la conciliación,
fueron los elementos fundameantales del mensaje que anoche pronunció
Ricardo Balbín. No indicó salidas - no tengo soluciones,
dijo concretamente - fuera de la constante apelación a al
"unidad de los argentinos". atribuyó, como contrapartida,
a la desunión, el origen de todos los males.
¿Para qué pidió
Ricardo Balbín la cadena nacional de raduio
y televisión? La pregunta quedó flotando delante
de muchos televisores, luego del mensaje que anoche pronunció
el dirigente.
"Algunos suponen que vengo a dar soluciones. No las
tengo, pero las hay", sostuvo Balbín en una
actitud que fué la síntesis de su alocución:
formular el diagnóstico radical de la situación nacional
y transferir las soluciones a una eventual "unión
de los argentinos".
Unión, concertación y conciliación
son los máximos valores, en el patrón exhibido aoche
por Balbín, para superar la crisis. Tanto es así que
cuando el jefe radical le habló "a la mujer
que está enla cola" (comprando víveres)
o "al que busca un remedio y no lo encuentra",
le aseguró que "el origen (de esos
males) está enla desunión de los argentinos".
El Balbín nostálgico (como cuando evocó
la muerte de Perón) y conciliador que anoche mostraron las
pantallas, poco tenía que ver con ese otro Balbín
que, hasta hace veinte días, venía impulsando con
insistencia, desde el año pasado, la renuncia de
la jefa de Estado o la licencia presidencial. Esta vez
la única alusión que pudo interpretarse como dirigida
a la señora de Perón fue cuando afirmó que
"no hay que andar con el látigo. Hay que andar
con el sentido moral". La Presidente había
dicho, al clausurar el Congreso Nacional Justicialista, que se convertiría
en "la mujer del látigo", si así
la obligaban las circunstancias.
La clave del mensaje de Balbín tal vez puede hallarse cuando
trató de interpretar la herencia y las badneras de Perón,
a partir de la actitud del conductor del justicialismo cuando definió
su regreso al país "no para dividir, sino para
unir a los argentinos".
El descarte que hizo el jefe radical de pretendidos
usufructuarios de la herencia determinó que las
badneras de unión y conciliación que enarbolara Perón
pasaran... a manos del radicalismo.
En esta línea argumental, Balbín destacó en
términos laudatorios la experiencia de diálogo
y concertación iniciada en vida de Perón, pero sin
hacer referencia alguna a la Hora del Pueblo, ni
a la política"concertada" instrurmentada
a través del ex ministro José Ber Gelbard,
y que en su momento nutrieron las expectativas
radicales respecto al eventual entendimiento con el partido
mayoritario.
Balbín exaltó la actitud de los militares, que custodian
las instituciones "pese a los golpes que hacen sangrar
sus filas".
Aún cuando admitió que conoce "todos
los rumores" puso su acento anoche en la defensa
de las instituciones y no insisitió en apreciaciones
tales como que "la situación militar podría
ser irreversible", como aventuró el mes pasado
en oportunidad de su visita a los bloques del Parlamento.
También al movimiento obrero trató con una
suavidad poco acostumbrada, abogando por una C.G.T. única,
aunque "no partidista".
La convocatoria a la unión nacional - que fue la
constante del mensaje - no tuvo una formulación concreta,
en cuanto a términos o condiciones eventuales, fuera de estimar
que "en horas" los argentinos podríamos
reunirnos en torno de una mesa y adoptar "las soluciones
magistrales".
Y el remate de la exposición estuvo dirigido más
a filósofos que a políticos: "Todos los
incurables tienen cura cinco minutos antes de la muerte".
L e avisaremos por mail cuando hayamos instalado material.
OTROS
TITULOS
El
autor: Ricardo E. Brizuela
es periodista, escritor (SADE 6283) y especialista en comunicación,
de nacionalidad argentina.
Se especializó en trabajos de investigación
histórica, habiendo publicado hasta la fecha mas de
200 monografías con diversos temas de esta disciplina
y economía, en diferentes medios de varios países.
La primera edición de Pasajeros
de la Historia se publicó en Buenos
Aires en 1993.
Actualmente el autor se desempeña como consultor de
empresas en comunicaciones, al frente de su estudio, en toda
el área de Latino América.
Su lugar de residencia permanente es Santiago de Chile.
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