El ingeniero Alvaro Alsogaray difundió una declaración
afirmando su convicción en contra de un golpe de Estado en
las actuales circunstancias. Sostiene que el colapso económico
que se producirá en los próximos noventa días
deben afrontarlo sus responsables, quienes deberán entonces
rendir cuentas. Dice asimismo que "no hay que caer en la trampa
y hay que saber esperar. La Argentina se levantará".
El ingeniero Alvaro Alsogaray
difundió una declaración analizando la situación
nacional, donde bajo el título "Hay que saber
esperar", afirma que "nada sería
mas contrario a los intereses del país que precipitar en
estos momentos un golpe".
La declaración se refiere en primer término
al proceso de deterior económico y político que atraviesa
la Nación, expresando que "los propios ministros del
Gobierno y los líderes de una caduca e irresponsable oposición
hablan ya abiertamente del Golpe de Estado. Frívolos intereses
mundanos y materiales lo alienta".
"Nada sería mas contrario a los intereses del país
que precipitar en estos momentos un golpe. Las fuerzas armadas supieron
retirarse en mayo de 1973 de la escena política y no deberían
volcer a ella sino cuando esté realmente en peligro la supervivencia
misma de la libertad. Constituyen la última reserva y no
deben ser arriesgadas sino bajo estas circunstancias", añade
más adelante.
Señala
que las FF.AA. entregaron el poder a los actuales líderes
politicos, sindicales y empresarios, "quienes crearon
el caos actual. Por lo tanto son los únicos responsables,
los verdaderos y exclusivos culpablesde esta gran frustración
argentina, y a ellos incumbre enfrentar las consecuencias y resolver,
si pueden, el dframa enque han sumido al país".
Despúes de señalar el sombrí panorama
de los próximos noventa días, con alza incontenible
de precios, desocupación y violencia, la declaración
de Alsogaray dice: "¿Por qué habría un
golpe de Estado de liberar a los dirigentes políticos de
su culpabilidad? ¿Por qué cargar con el desastre facilitándoles
al mismo tiempo que escapen indemnes y gratuitamente de la trampa
en que se han metido? ¿Por qué transformarlos en en
mártires incomprendidos de la democracia precisamente en
el momento en que se verán obligados a proclamar su gran
fracaso? ¿No ha confesado el viejo dirigente radical, doctor
(Ricardo) Balbín, que no tiene soluciones,
pero que las hay, las hay"?
Después de afirmar que todos estos dirigentes deberán
afrontar el juicio del pueblo, Alsogaray expresa que hay que dejarlos
que formen un gobierno, porque "dentro de tres meses el país
entero estará clamando para que se vayan, pero no como perseguidos,
sino como culpables".
Señala
luego que "un golpe de Estado prematuro crearía
a sus autores problemas casi insolubles para los cuales no se han
preparado. No deberíamos caer en el error de dar un paso
en falso. No necesitamos un golpe de estado. Lo indispensable es
organizarse seriamente para una operación rescate, por si
las circunstancias la imponen. La convicción íntima
que tienen muchos de que esa operación será inevitable
no obliga a proceder apresuradamente dando todas las ventajas al
adversario".
Dice
luego que tres meses en la vida de un país no significan
nada, pero estos tres próximos servirán para probar
"el definitivo fracaso de un regimen político-económico
de más de treinta años, que ya no se sostiene y cuyo
salvataje por ninguna razón debería facilitarse.
Después de advertir queun golpe de Estado significará
"sangre, sudor y lágrimas", dice
que quienes protestan por el actual estado de cosas vilependiarán
luego a los militares. "No hay que caer en la trampa.
Hay que saber esperar. Ningún país queda nunca tan
destruído como para que no se pueda levantar sobre sus escombros.
La Argentina, sin dudas, lo hará".
L e avisaremos por mail cuando hayamos instalado material.
OTROS TITULOS
El
autor: Ricardo E. Brizuela
es periodista, escritor (SADE 6283) y especialista en comunicación,
de nacionalidad argentina.
Se especializó en trabajos de investigación
histórica, habiendo publicado hasta la fecha mas de
200 monografías con diversos temas de esta disciplina
y economía, en diferentes medios de varios países.
La primera edición de Pasajeros
de la Historia se publicó en Buenos
Aires en 1993.
Actualmente el autor se desempeña como consultor de
empresas en comunicaciones, al frente de su estudio, en toda
el área de Latino América.
Su lugar de residencia permanente es Santiago de Chile.
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