Una
llamarada envolvió rápidamente los papeles privados
del general Osorio a
sólo siete días de la batalla de Maipú. Solitario,
el general San Martín
observaba cómo el fuego consumía las cientos de cartas
recibidas por el jefe realista, después de haberle acercado
una tea encendida. Unicamente su asistente, a la distancia, observaba
la escena.
Algunos historiadores juzgaron después como un acto generoso
de su parte la destrucción de estos documentos, que seguramente
comprometían a ciertos patriotas. Sin embargo, la realidad
podría haber sido diferente, al menos en la intención
del Libertador. ¿Por
qué el héroe habría de privar a los estudiosos
de esos valiosos elementos que arrojarían luz sobre hechos
históricos de su tiempo?
Sucesos posteriores pueden dar respuesta a este interrogante: precisamente
el 9 de abril de 1827, el general inglés Guillermo
Miller - que había luchado en las filas de
los patriotas en el Perú - le consultó a través
de una carta si le podía hacer llegar - a vuelta de correo
- referencias de la Logia Lautaro,
para ser incluidas en las Memorias que estaba escribiendo. Juzgaba
también que dicha logia lo había perjudicado a San
Martín, dejándolo “con las manos atadas cuando
era necesario obrar con actividad”.
La respuesta llegó, presurosa, desde Bruselas
el 19 de abril: “No creo conveniente hable usted lo mínimo
– dice San Martín
– de la logia de Buenos Aires:
estos son asuntos enteramente privados y que aunque han tenido y
tienen gran influencia en los acontecimientos de la revolución
de aquella parte de la América, no podrán manifestarse
sin faltar de mi parte a los más sagrados compromisos...”
Es que San Martín estaba atado por un juramento.
Estando en España el
Libertador ya era miembro de la masonería, porque era muy
común para esa época que éstas sociedades reclutaran
adeptos entre la oficialidad, justamente en un tiempo donde el absolutismo
y el liberalismo dirimían supremacía.
Cuando San Martín parte para Londres, abandona en España
una brillante carrera. En la capital británica se reúne
con el venezolano Andrés Bello
– que después se radica en
Chile y construye un plan de educación solo
comparable al de Sarmiento en la Argentina – Tomás
Guido, Manuel Moreno y el mejicano Servando Teresa Mier
y se incorporan a la logia “Gran
Reunión Americana”, que Francisco
Miranda fundó en 1797. De allí se
embarca para Buenos Aires
con Carlos de Alvear, José
Zapiola y Francisco Chilavert - entre otros –
todos miembros de la masonería.
Así se reforzaban las filas patriotas en América,
con militares de carrera. Otros masones como Bolivar
y Sucre trabajarían en el Norte. En el Río
de la Plata, Chuquisaca y Caracas, ya habían
intervenido masones en los movimientos revolucionarios triunfantes.
Ese hilo conductor justifica la simultaneidad independentista.
Sin embargo, asombrosamente, la masonería se infiltró
hasta en las filas del ejército realista en el Perú,
sobre todo en razón de que la mayoría de sus cuadros
eran criollos y no españoles. Esto habría provocado
la definición de la batalla
de Ayacucho - que terminó de consolidar la
independencia americana – y ayuda a comprender el renunciamiento
de Guayaquil. Así
lo señalan testimonios importantes como las
Memorias del mismo general Guillermo Miller, y las
del general Tomás de Iriarte,
esta última de una riqueza inimaginable.
En al Río de la Plata,
el aporte que hace el general José
Zapiola a través de Bartolomé Mitre
es de gran valor para una evaluación del trabajo de las logias.
De todas maneras el Libertador no fue, aparentemente, de lo más
sumiso. Aquí estaría la razón de las dificultades
y algunas veces de la soledad en que debió operar en su proyecto.
Así y todo mantuvo, como caballero que fue, la palabra empeñada.
Su silencio fue impenetrable hasta el fin de sus días.
A propósito: ¿Qué nombres contendría
la correspondencia del general Osorio incinerada por nuestro héroe
máximo?
LOS
MASONES: LA HISTORIA DE LA SOCIEDAD SECRETA MAS PODEROSA
de Cesar Vidal - Editorial Planeta .
César Vidal nos ofrece la primera historia completa
de los masones, desde su fundación, que según
algunas fuentes se remonta a la antigüedad, hasta la
actualidad. A lo largo de una narración apasionante
descubriremos la verdadera historia de esa misteriosa sociedad
y cómo ha influido en los acontecimientos más
importantes de la historia de España y del mundo. Vidal
nos muestra la intervención másonica en la Revolución
Francesa y su papel en el fin del Imperio español.
Ver otras obras del mismo autor y crítica de los lectores.
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OTROS TITULOS
El
autor: Ricardo E. Brizuela
es periodista, escritor (SADE 6283) y especialista en
comunicación, de nacionalidad argentina.
Se especializó en trabajos de investigación
histórica, habiendo publicado hasta la fecha
mas de 200 monografías con diversos temas de
esta disciplina y economía, en diferentes medios
de varios países. Una parte de este material
pertenece al libro "Hechos
y Protagonistas", algunas
de cuyas páginas también se reproducen
en esta web.
La primera edición de "Pasajeros
de la Historia" se publicó
en Buenos Aires en 1993. Actualmente el autor se desempeña
como consultor de empresas en comunicaciones, al frente
de su estudio, en toda el área de Latino América.
Su lugar de residencia permanente es Santiago de Chile.
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