Una
vida de singulares características tuvo por protagonistas
al matrimonio integrado por Manuel Ascensio Padillla
y Juana Azurduy.
Precisamente en septiembre de 1816 tuvo lugar el suplicio que acabó
con Padilla, en el paraje El Villar del Alto Perú.
El hombre nació en Bolivia y sucedido el
movimiento del 25 de mayo se unió a los patriotas combatiendo
por la causa en Tucumán, Salta,
Vilcapugio y Ayohuma. En 1805 contrajo
matrimonio con Juana, nacida en Chuquisaca, hija
de una familia profundamente católica que la había
educado en un colegio de monjas. En principio su vocación
la impulsó a tomar los hábitos pero desistió
y en cambio casó con Padilla abandonando la vida religiosa.
En ese entonces Manuel Ascensio era tan solo un soldado de las filas
realistas, pero al incorporarse para defender la causa patriota
se especializó en la guerra de guerrilla, hostigando a las
fuerzas monárquicas con los sorpresivos ataques de sus paisanos
para retirarse tan pronto como irrumpía. Fue hecho prisionero
por los españoles, pero escapó y se dedicó
a reorganizar la guerrilla estableciendo su cuartel general en el
noroeste del territorio que luego sería la Argentina.
Manuel y Juana no solo eran marido y mujer sino que compartían,
codo a codo, todas las tareas militares, siendo ella un elemento
valioso por su decisión en el campo de batalla. En el combate
de Viloma sufrieron un duro revés, viéndose
obligados a escapar, acompañados de un ayudante, del capellán
Mariano Polanco y de otra mujer. En estas circunstancias
les dio alcance el coronel español Javier Aguilera,
con una partida que había salido en persecución de
ellos y ante el peligro de que fuera muerta Juana, apresada por
los realistas, Manuel les hace frente pero cae herido y es inmediatamente
decapitado por Aguilera. Juana logra fugar y se presenta ante don
Martín Miguel de Güemes reclamando
un puesto de lucha. El jefe de la guerrilla – con la autorización
del director Juan Martín de Pueyrredón -
le otorgó el grado de Teniente Coronel con uso del correspondiente
uniforme, y el mismo general Manuel Belgrano le
entregó el sable perteneciente a su jerarquía.
Después de importantes servicios, Juana Azurduy se retiró
del ejército en 1824 y vivió en Chuquisaca junto a
su hija.
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MUJERES
EN AMERICA LATINA Y EL CARIBE de
Marysa Navarro - Editorial NARCEA, S.A. DE EDICIONES
Un libro que recupera la historia de las mujeres de América
Latina y el Caribe, mostrando un rico tejido social que incorpora
a aquéllas que fueron esclavas, monjas, prostitutas,
aristócratas, terratenientes, campesinas, maestras, escritoras,
obreras de las maquilas, etc. Todo ello ilustra sobre las barreras
de género, raza y clase y la creación de culturas
específicas. Una investigación difícil,
debido a la naturaleza de las fuentes, que es una ventana abierta
a una historia en la que las mujeres habían sido ignoradas.
Esta tribuna está abierta para recibir su opinión
sobre el tema de esta nota o de cualquiera de las otras páginas
de este sitio. Si tiene alguna duda plantéela y otro
lector podrá contestar su inquietud. Así construimos
la Historia de Todos.
OTROS TITULOS
El
autor: Ricardo E. Brizuela
es periodista, escritor (SADE 6283) y especialista en
comunicación, de nacionalidad argentina.
Se especializó en trabajos de investigación
histórica, habiendo publicado hasta la fecha
mas de 200 monografías con diversos temas de
esta disciplina y economía, en diferentes medios
de varios países. Una parte de este material
pertenece al libro "Hechos
y Protagonistas", algunas
de cuyas páginas también se reproducen
en esta web.
La primera edición de "Pasajeros
de la Historia" se publicó
en Buenos Aires en 1993. Actualmente el autor se desempeña
como consultor de empresas en comunicaciones, al frente
de su estudio, en toda el área de Latino América.
Su lugar de residencia permanente es Santiago de Chile.
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