El 22 de octubre de 1945 Juan Domingo Perón
cumple su promesa realizada por carta , desde la Isla Martín
García, cuando le escribe a Eva Perón,
diciéndole que en cuanto salga en libertad se casarían
“y nos iremos a vivir tranquilos”.
En realidad, esa tranquilidad alcanzó a durar apenas los
cuatro días que transcurrieron entre el 17 y el 22 de octubre.
Superados los acontecimientos que culminaron en Plaza de Mayo, Perón
y Eva se refugiaron en una quinta cercana a San Nicolás
– lugar donde aparentemente ella ya estaba desde que detuvieran
a Perón, por mediación de amigos -, propiedad de Román
Subiza, un hombre muy allegado a Vicente Solano
Lima. La ceremonia se realiza en Junín y por la
noche el nuevo matrimonio y sus testigos, Juan Duarte y
Domingo Mercante, celebran con una cena en la pensión
que regenteaba la madre de la novia, doña Juana Ibarguren
de Duarte.
En el juzgado civil, el jefe de sección 1ª Hernán
Antonio Ordiales, recogió los datos de Perón
en la documentación de casamiento como de estado civil soltero.
Un hecho curioso por cuanto en realidad, éste era viudo.
El matrimonio se formaliza definitivamente con la ceremonia religiosa,
llevada a cabo en la Iglesia de San Francisco, en La Plata, el día
11 de noviembre: “El que influye para que Perón
se case por Iglesia fue su confesor, fray Pedro Errecart”,
dice el biógrafo del General, E. Pavón Pereyra..
Finalmente, de la carta que comentamos al inicio de la nota, hay
que destacar dos hechos llamativos. El primero se refiere a la preocupación
por la salud que manifiesta Perón por Eva. De acuerdo a testimonios
recogidos sobre el particular, en esta época tan temprana,
ya el mal que termina con ella comenzaba a manifestarse.
El segundo trata sobre las preferencias del ex presidente por la
provincia de Chubut. Allí, en la misiva, le pide a Evita:
“Te encargo le digas a Mercante que hable con Farrell,
para ver si me dejan tranquilo y nos vamos a Chubut los dos”.
Muchos años después, en 1974, pocos días antes
de su fallecimiento, recibe a un sobrino suyo, Mario Perón,
que le lleva frutas secas de la Patagonia. Nuevamente, su recuerdo
es para Chubut, lugar al que le transporta su memoria
a la vista de aquel obsequio.
Así, dos fechas, dos hitos en la vida de Perón, lo
retrotraen a aquel lugar del sur donde se sentía realmente
un “patagónico” más.
El
autor: Ricardo E. Brizuela
es periodista, escritor (SADE 6283) y especialista en comunicación,
de nacionalidad argentina.
Se especializó en trabajos de investigación
histórica, habiendo publicado hasta la fecha mas de
200 monografías con diversos temas de esta disciplina
y economía, en diferentes medios de varios países.
Una parte de este material pertenece al libro "Hechos
y Protagonistas", algunas
de cuyas páginas también se reproducen en esta
web.
La primera edición de "Pasajeros
de la Historia" se publicó en
Buenos Aires en 1993. Actualmente el autor se desempeña
como consultor de empresas en comunicaciones, al frente de
su estudio, en toda el área de Latino América.
Su lugar de residencia permanente es Santiago de Chile.
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