P or una merced real,
Luis Romero de Pineda
toma posesión del lugar en el que hoy se levanta la ciudad
de Rosario, el 27 de diciembre de 1689.
Este hecho dio lugar a que muchos historiadores consignaran
la fecha como el del nacimiento de esta ciudad de la provincia
de Santa Fe, e
identificaran a Romero de Pineda como su fundador.
Luis Romero de Pineda
fue un traficante que recorría frecuentemente el Río
Paraná, comerciando con los asentamientos que se levantaban
a lo largo del mismo, entre los puertos de Asunción
y Buenos Aires. Se dedicaba a criar y vender
mulas y proveía a los cabildos de la zona. Era descendiente
de conquistadores, habiendo heredado una gran cantidad de tierras.
Se supone que la merced real le fue otorgada por servicios prestados
a la corona española.
El acta de la toma de posesión de las tierras sostiene:
“Lo metí en posesión real y
actual “Jure Domine Bel Quasi” de dichas tierras
de día claro, como a las cuatro de la tarde en concurso
de gente y en señal de posesión quedando en ellas
quieta y pacíficamente sin contradicción alguna.
Fueron testigos presentes de esa posesión el capitán
Juan Ramírez, Pacual Arce, Juan Montero e Ignacio Bustamante
y es hecho en dicho paraje del Saladillo en veinte y siete del
mes de diciembre del año mil seiscientos ochenta y nueve
en este papel común a falta de sellado y lo firmó
consigo el dicho capitán Luis Romero de Pineda y dichos
testigos por falta de escribano Real”. Firmado: Agustín
Gómez Recio de Villagrán.
La tradición lo sindica como el primer habitante permanente
de esa zona, lo que abona la teoría de la fundación
de Rosario. Allí reunió a colonizadores y trabajadores
- casi todos de Santa Fe - con los cuales construyó defensas
contra los indios, dado que el ataque de éstos a los
blancos eran muy frecuentes.
Lo cierto es que Rosario se constituyó con el tiempo
en la segunda ciudad de la Argentina, no sin pasar vicisitudes
variadas, entre las que se encuentra la orden dada por Juan
Ramón Balcarce en 1819 de quemarla.
Otro hito desagradable de su historia lo protagonizó
diez años después Juan
Lavalle que, con los barcos de Buenos
Aires la atacó desde el río, destruyéndola
prácticamente. Su reconstrucción fue muy lenta.
El 5 de agosto de 1852 fue promovida a la categoría de
ciudad, se constituyó en puerto oficial, y recibió
buques de ultramar. Tuvo otro pico importante de crecimiento
en la década iniciada en 1860, recibiendo los beneficios
de la construcción del ferrocarril Central de Rosario
a Córdoba.
En dos oportunidades – 1867 y 1876 – fue propuesta
en el Congreso como Capital del país, pero el veto de
los presidentes Bartolomé
Mitre primero y luego Domingo
Faustino Sarmiento la postergaron.
Fue y es un centro político muy importante: dos veces
fue el vértice de revoluciones radicales. La resistencia
peronista, también en dos oportunidades, protagonizó
alzamientos contra gobiernos de facto.
Tres movimientos gravitantes, de claro signo popular y nacional,
marcaron en la historia la vida rosarina: la Democracia Progresista,
la UCR y el Partido Peronista constituyeron, en diversas épocas,
baluartes democráticos.
Su puerto se constituyó también en motivo de polémicas
y posiciones encontradas en medio de intereses económicos
hasta promediar el siglo pasado, en tanto su misma influencia
contribuyó a hacer de Rosario
un polo de desarrollo imparable.
En 1957 se inauguró el imponente monumento a la Bandera,
que conmemora el izamiento de la enseña patria por primera
vez en la historia – 27
de febrero de 1812 – ordenada por su creador,
Manuel Belgrano, en la Batería Independencia.
Tal vez sea cierto nomás que la fundó Luis
Romero de Pineda. Su empuje y progreso a caballo de la iniciativa
privada, no desmentiría este origen.
OTROS TITULOS
El autor: Ricardo E. Brizuela
es periodista, escritor (SADE 6283) y especialista
en comunicación, de nacionalidad argentina.
Se especializó en trabajos de investigación
histórica, habiendo publicado hasta la
fecha mas de 200 monografías con diversos
temas de esta disciplina y economía,
en diferentes medios de varios países.
Una parte de este material pertenece al libro
"Hechos y Protagonistas",
algunas de cuyas páginas también
se reproducen en esta web.
La primera edición de "Pasajeros
de la Historia" se publicó
en Buenos Aires en 1993. Actualmente el autor
se desempeña como consultor de empresas
en comunicaciones, al frente de su estudio,
en toda el área de Latino América.
Su lugar de residencia permanente es Santiago
de Chile.