Historia Argentina del Siglo XIX
El Virreinato (1776-1810)
El virreynato del Río de La Plata, del que Pedro de Cevallos fue
el primer virrey, se constituyó a través de la Real Cédula del 1° de agosto de 1776, debido a la
necesidad de defender esta provincia de los ataques de los
ingleses y portugueses y además para liberarse del nefasto
comercio limeño. Comprendía aproximadamente los territorios
actuales de Argentina, Paraguay, Uruguay, en aquel entonces
denominada Banda Oriental, gran parte del Alto Perú (actual
Bolivia), más una parte del actual estado brasileño de Río
Grande. El territorio fue dividido en intendencias y en
gobernaciones militares como ensayo de las futuras provincias. El
virrey Cevallos que dominaba, más por el terror que por el
agrado, había luchado duramente contra los portugueses en
Colonia del Sacramento (Uruguay); El 6 de noviembre de 1777 dictó el "Auto
de libre internación" con lo cual quedó autorizado el comercio de Buenos
Aires con Perú y Chile.
Murió Cevallos en Córdoba en 1778 delegando el gobierno al Virrey Juan José de Vértiz y Salcedo (1777). Éste mismo fundó la casa de los Niños Expósitos, un hospicio para mendigos, un hospital para mujeres. Creó el Teatro de Comedias ("amenaza contra la moral tradicionalista"); instauró el protomedicato para que nadie ejerciera la medicina sin su autorización; fundó el Colegio San Carlos a cargo de Juan Baltasar Maciel; trajo la primera imprenta a Buenos Aires; fundó el servicio de correos. Puso empedrado a la actual calle Florida y faroles de aceite.
En 1778 se aprobó la práctica del libre comercio, a
consecuencia de la cual el puerto de Buenos Aires prosperó
rápidamente. El creciente tráfico comercial entre la metrópoli
y la colonia posibilitó el desarrollo del aparato administrativo
y favoreció la emigración desde España. Dado el aumento del tráfico
comercial se creó en 1778 la aduana la cual recogía los frutos del comercio
naciente. Ello dio origen a la
formación de una clase mercantil vinculada a los comerciantes
peninsulares y a los grandes centros productivos europeos,
fundamentalmente Inglaterra.
Por ende, se crearon
dos tipo de comerciantes los que se beneficiaban del antiguo monopolio (en
contra de las nuevas medidas) y los que usufructaban el nuevo comercio.
Al final del siglo XVIII la población era de 170.000 habitantes
y se exportaban cueros, carne salada, lanas, plumas, etc.
En 1782 existían las siguientes intendencias: Buenos Aires, Charcas, La Paz, Potosí, Cochabamba, Paraguay, Salta del Tucumán y Córdoba del Tucumán cada una a cargo de un gobernador intendente. Buenos Aires no solo era potente económicamente sino era la sede del virreinato y de la Audiencia (1785).
Los sucesores de Vertiz no brillaron tanto: El Marquéz Loreto (1784-1789). Al que le siguió Arredondo (1789: La Revolución Francesa profundizó las ideas de libertad en Buenos Aires). Ese año se estrenó en la Casa de Comedias la primera tragedia argentina: Siripo (de Juan José de Lavardén).
Para vigilar el
tránsito comercial en 1794 se crea el Consulado de Buenos Aires a cargo de
Manuel Belgrano, el cual más adelante crea la escuela náutica.
Se publicaron en 1801 los primeros periódicos Telégrafo Mercantil (por
Cabello) y en 1802 el Semanrio de agricultura, industria y comercio por
Hipólito Vieytes.
En 1804 fue nombrado virrey el marqués de Sobremonte poco después de coronarse Napoleón emperador de Francia e iniciar la guerra con Inglaterra. En 1805 Inglaterra derrota a España en Trafalgar e Inglaterra codicia los dominios españoles de ultramar.
Rechazada la Inglaterra del continente europeo por el poder de
Napoleón que se consolidaba cada día más, a pesar de todas sus
resistencias y dado el sistema comercial continental dictado por
Napoleón en Berlín el 20/11/1806, Inglaterra recibió el mayor
golpe.
La ocasión se presenta al producirse el cambio en Holanda, al
coronar Napoleón a su hermano e Inglaterra, para asegurar las
rutas de comercio marítimo, creyó necesario ocupar la colonia
holandesa del Cabo Buena Esperanza, de la cual se apoderó en
enero de 1806. El inglés Sir Home Popham ordenó un
reconociemiento sobre el Río de La Plata. El primer
representante de esta expedición fue un pequeño bergantín de
guerra, impresionando, cual cometa, a la ciudad de Buenos Aires
que lo observaba desde la costa. De la misma se desprendieron dos
botes que abordaron una fragata portuguesa, la cual anclaron a
tiro de pistola del bergantín a la vista del atolondrado Virrey
Sobremonte que no distinguía si era de guerra o contrabandista
(él creía ésto último) y de toda la población. Los botes
maniobraban en diferentes direcciones, nadie se ocupó de la
verdad: estaban sondeando el río. Desaparecieron luego para no
volver hasta el año siguiente.
Se rumoreaba que los ingleses tenían ciertos intereses sobre el
Río de La Plata. La expedición hacia el Plata estaba formada
por una flota inglesa comandada por el almirante Sir Home Popham
y el general David Baird, en total eran 6.000 hombres. Al
enterarse de esta flota Sobremonte envía 1000 hombres para
fortalecer Montevideo, pero, al creer que la escuadra iba solo al
cabo Buena Esperanza, Sobremonte licencia a los soldados quedando
Buenos Aires sin defensa. Popham en Ciudad del Cabo se entera de
la debilidad de Buenos Aires por un marino norteamericano y
además sabía por los dichos de Francisco de Miranda que
"los colonos odiaban el dominio español". Dentro de
las fuerzas que iban a ir por tierra, bajo las órdenes del
general Guillermo Carr Beresford, había 1.000 hombres en diez
compañías del Regimiento de Cazadores de Escocia, 500 del
Regimiento de Santa Elena y 366 Hombres de mar con artilleros y
dragones.
El gobernador de Montevideo comunica a Sobremonte que habían
visto buques ingleses, sin embargo Sobremonte insistía que nada
debía temer Buenos Aires, pues, era suficientemente fuerte para
defendese de cualquier ataque. Otro parte del gobernador
informaba la persecución inglesa de buques en la Ensenada de
Barragán. Don Pedro de Arce le hizo entender a Sobremonte que
debía adoptar algunas medidas, quien a concepto del Virrey no
había ningún motivo de apuro. Es más, confiado el 24 festejó
con toda su familia el cumpleaños de su hijo pólítico don Juan
Manuel Marín. Esta confianza se fortificó por un parte envíado
por Liniers quien había sido engañado por los ingleses al ver
los barcos "corsarios despreciables" por la sola razón
de no haber desembarcado en condiciones favorables sobre el
virreinato. A las pocas horas el Virrey recibió el desengaño
mortal: a las ocho y media de la noche del 24 se entera en el
propio palco del teatro que los enemigos amagaban desembarcar en
las costas de Quilmes, 1.600 hombres con cuatro piezas de
artillería: era el regimiento N° 71. Sobremonte inmediatamente
se retira a la última habitación entregadose a rezos y
penitencias. A las ocho de la mañana del 25, Sobremonte intenta
improvisar la defensa llamando al pueblo a las armas. En vez de
mandar a la gente a custodiar algún punto de la ciudad, luego de
una arenga, los envía de nuevo a sus casas hasta nuevo aviso. A
las once de la mañana fondean los ingleses en Quilmes y el
desembarco formal se produce a la una de la tarde. El
atolondramiento de Sobremonte era tan evidente que al
desembarcar, en botes lejos de los buques de guerra, estaban
indefensos y se los podía combatir triunfalmente evitando el
desembarco, pero ésto no ocurrió.
El 26, Pedro de Arce les sale al encuentro con 1.000 hombres que
ante los primeros disparos abandonan el campo dejando cuatro
piezas de artillería. Beresford se acercaba al Riachuelo. El
puente del Río de Barracas había sido quemado pero los enemigos
lo atravezaron en sus barcas. Beresford ya había combatido en el Mediterráneo, en la India y en Egipto era bastante diestro en la
guerra. Cuando cruzan el río lo aguardaba la defensa con
insuficiencia de armas, excesiva escasez de municiones y el total
desamparo, en cuanto a municiones de boca, en que quedaron y con
escasez de agua. Al rayar el día del 27 llovió copiosamente
hasta las ocho de la mañana y a esta hora rompieron fuego los
enemigos en el Riachuelo que los patriotas contestaron con
valentía pero en 45 minutos no existía ni un cartucho para
disparar, quedando los usurpadores dueños de todo el río e ingresando tranquilamente a la ciudad.
El virrey Sobremonte, mientras todo esto sucedía, envió a su
familia y los tesoros hacia el llamado Monte Castro y se nutrió
de una abundante caballería para que lo defendiese y huyó
traidoramente cuando los ingleses ingresaron a la ciudad.
Belgrano dijo "con el viejo amo o ninguno" ofreciendo
sus servicios a la defensa.
Beresford entró a la ciudad por la hoy calle Defensa y a las
tres de la tarde del 27 de julio de 1806, al son de gaitas
escocesas y banderas británicas desplegadas, rindió al fuerte
de la ciudad capitulando con Quintana.
La proclama al pueblo decía: Garantizar la justicia y la
administración por sus propios tribunales, no atentaría contra
la propiedad privada, libre culto y libre comercio. Las tres
cuartas partes del tesoro inmediatamente viajaron hacia
Inglaterra que lo recibió con un desfile triunfal encabezado por
una bandera española con el fin de pedir refuerzos. El Cabildo y
el Consulado se sometieron a los ingleses, no así Belgrano. Los
vecinos estaban indignados por la actuación de sus autoridades.
Comenzaron a juntarse secretamente los patriotas: Sentenach,
Estevez y Llac con un distintivo color blanco y rojo. Luego se
acopló Liniers. Numerosos grupos surgieron y se reclutaron en
Perdriel al mando del Juan Martín de Pueyrredón. Don Martín
Rodríguez anunció, el 1º de agosto, el avance hacia Perdriel
del regimiento N° 71 al mando de Beresford. Pueyrredón
encabezó el combate, su caballo es herido por una bala de
cañón y el se salva en el anca de un caballo de su compañero.
Por la tarde, triunfador Beresford regresa al fuerte con 200
cañoncitos secuestrados a los amotinados.
Montevideo otorga 1000 hombres que los pone al mando de Liniers
quien desembarca en Las Cochas el 4 de agosto y el día 10, con
2000 hombres, llega a la ciudad a los corrales de Miserere
exigiendo en 15 minutos la rendición de los ingleses. A las 12
hs. se inició la marcha hacia Retiro con el barro hasta las
rodillas y a las 5 de la mañana del 11 de agosto, Liniers ocupó
Retiro. El 12 de agosto a las 10 hs. con ahora 4000 hombres,
ataca por la calle hoy Reconquista y la hoy San Martín y sobre
las colaterales, retrocediendo los ingleses quienes disparaban
desde las azoteas de la Recova. La caballería de J. M. de
Pueyrredón arrebata una banderola del regimiento N° 71. A las
12 hs se agitaban los pañuelos blancos de los ingleses. Liniers
los recibió en sus brazos, concediéndoles los honores de la
guerra por su bizarra defensa. Los sajones perdieron 300 hombres
dejando numerosos trofeos de guerra: banderas, estandartes,
armas.
Ante la victoria sobre los ingleses, el pueblo decide un Cabildo
Abierto el 14 de agosto con cien vecinos notables frente a 4000
espectadores. El pueblo exigía darle el mando merecido a
Liniers. Sobremonte fue a Montevideo aduciendo defender aquella
plaza.
MIentras tanto, el comandante de flota Popham bloqueó el río de ambos lados
quien, recibiendo refuerzos, se posesionó de Maldonado. Al mismo
tiempo salían de Inglaterra 4300 hombres al mando de Sir Samuel
Auchmuty para relevar a Popham. Es de destacar que otra
expedición inglesa con 4400 al mando de Craufurd iba a
conquistar Chile.
El 28 de junio de 1807, otra expedición inglesa al mando del
comandante en jefe de John Whitelocke con 6000, que se apoderó
de Montevideo donde Sobremonte fue el primero en huir. Con lo
ocurrido el pueblo de Buenos Aires se agolpó frente al Cabildo
pidiendo la destitución de Sobremonte y su prisión.
Simultáneamente ocurre la fuga de de los vencidos: Beresford y
otros oficiales de su confinamiento en Luján. Beresford desde
Luján influenciaba a seguidores como Saturnino Rodríguez Peña
hombre de influencia sobre Liniers, de la logia masónica
introducida por los ingleses, la independencia de España con
respaldo de Gran Bretaña, pero esto no era así pues Beresford
no demostró sinceridad en sus actuaciones, sino solo
conveniencia. Beresford le envía una carta al general Auchmuty
diciéndole que Buenos Aires era más fácil tomarla por la
diplomacia que por las armas. Peña ayudó a Beresford a huir y
también escapó con ellos. Es más, Peña adicto como otros
habitantes a la logia, habla con el alcalde de primer voto:
Martín de Álzaga (1756-1812), diciéndole que Gran Bretaña
solo quería nuestra independencia (había muchos habitantes que
la deseaba), nuestra felicidad y no conquistarnos. Peña no
sabía que detrás de otra puerta del despacho escuchaban
ocultamente Agüero y Dozo ambos escribanos. El virrey Sobremonte
fue destituido por su cobarde actuación frente al enemigo y en
su reemplazo fue elegido Liniers como virrey, esto trajo muchas inquietudes,
recordemos que Liniers era francés y Napoleón había derrotado a la Tercera
Coalición.
Una de las consecuencias inmediatas de la Reconquista fue el
espíritu guerrero y patriótico que despertó en todas las
clases sociales. A partir de este momento se organizaron las
milicias, se fundieron todos los utensillos domésticos para
utilizarlos como balas, se trajo pólvora de Chile, etc. Se
crearon hospitales, uniformes, alistáronse todos los ciudadanos
sin distinción de clases, pues el ejército que en breve los
invadiría era superior al anterior. Se eligieron
democráticamente a los jefes militares, se dividieron los
escuadrones según de donde eran oriundos. Creáronse aquí el
regimiento de Patricios (los de Buenos Aires), de Arribeños (los del interior),
catalanes, etc.
La segunda invasión inglesa fue al mando de Whitelocke quien
preparó cuatro regimientos, de 12.000 hombres en total, al mando
de: Craufurd, Auchmuty, Lumley y Mahon. El ejército de defensa
no pasaba los 8.600 hombres. Liniers no tenían ningún plan
militar, sin embargo, el pueblo confiaba en él.
La tropa inglesa desembarcó el 8/6/1807 en la Ensenada de
Barragán, a doce leguas de la capital, hubo toque de generala.
Liniers pasa revista y el Cabildo en sesión permanente. El 1/7
Liniers sale hacia el Riachuelo con 7.000 hombres, quedando 1600
en la ciudad. La escuadra inglesa con 2.000 hombres elude a
Liniers corriéndose hacia la izquierda, Liniers los imita,
colocados de nuevo frente a frente, falsamente los invasores
amagaron un ataque sobre la izquierda y simultáneamente se
corrieron detrás de las colinas, cruzando el puente, no el
Gálvez sino el llamado Paso Chico. Liniers fue engañado y
cubrió la ciudad por el Oeste, cruzando el río mientras los
ingleses ocupaban los corrales de Miserere. Los enfrentó en un
combate desigual, en media hora los patriotas huían por toda la
ciudad.
Liniers lo dió todo por perdido y pasó según él: "la peor
noche de su vida". Si esa misma noche hubiera avanzado sobre
la ciudad, aprovechando la situación, la hubiera ocupado
evitando lo difícil y fatal. Martín de Álzaga mandó traer
todas las tropas a la Plaza de Mayo y sus inmediaciones. Se
dieron las armas al pueblo, se cavaron trincheras, se iluminó la
ciudad en señal de desafío. Nada se sabía de Liniers, el mando
lo tenía Juan Bautista Azopardo. Las tropas, los vecinos y hasta
las mujeres colaboraron ocupando las azoteas armados de granadas
de mano, piedras y agua hirviendo.
El 3/7 intimidó el general inglés a Buenos Aires, al que se le
respondió: "hay tropas llenas de deseos de morir por la
defensa de la patria". Se lo llamó a Liniers, quien entró
ese mismo día a las 12 hs con 1000 hombres reasumiendo el mando,
y se hiciera cargo de las tropas ya organizadas. Por segunda vez
los ingleses reclamaron la rendición: fue rechazada.
Con 8500 hombres, el 5/7 atacaron por el oeste con una columna
izquierda (Auchmuty y Lumley) apoderándose del Retiro y del
circo de Toro a sangre y fuego; y otra derecha (Craufurd),
posesionándose del Hospital y del monasterio de Monjas Catalinas
enarbolando las banderas extranjeras.
Lumley llegó al Río de La Plata, por las hoy calles Corrientes
y Lavalle, fortificándose en una casa aislada.
Otra columna entró por la calle Cuyo y Juan Domingo Perón
sembrando muertos bajo fuego, piedras y agua hirviendo desde las
azoteas, atronando estrepitosos ¡Hurras! Llegando al río
encontróse con las trincheras y asaltaron algunas casas vecinas
donde se instalaron. Pero atracados vigorosamente tuvieron que
rendirse. Los que iban por la calle Perón igual suerte corrieron
cuando quisieron inútilmente forzar las sólidas puertas la
iglesia San Miguel y se refugiaron en tres casas, después de
cuatro horas se rindieron a discreción.
Los triunfos alentaban a los patriotas. La columna de Pack que
debía tomar la Plaza Mayor y la Fortaleza por calle Bolívar fue
rechazada, con fuertes pérdidas enemigas, retrocediendo hasta la
calle Belgrano. Los ingleses ocuparon la iglesia Santo Domingo
por Balcarce. El Cabildo ordenó atacarla con 800 hombres donde
fue el más encarnizado de los combates. Rodeados los ingleses o
se abrían paso hasta la Residencia ocupada por ellos o pedían
socorro. Pero hubo una confusión: los patriotas izaron una
bandera blanca, no porque se rendían como entendieron los
ingleses, sino para pedirles que se rindieran al estar rodeados
por patriotas, Craufurd izó triunfante la bandera inglesa. Hubo
un nuevo encuentro muriendo 40 ingleses, al ver que todo estaba
perdido levantaron la bandera blanca. Obligados a la
capitulación y a firmar el cese de hostilidades el 7 de julio.
Se los obligó tambien a liberar Montevideo. El saldo fue: 302
patriotas muertos y 514 heridos.
Vencidos los británicos, el pueblo bonaerense exigió un Cabildo
abierto, que se realizó el 14 de agosto de 1807;
Alrededor de Liniers se agrupaban los criollos pero Liniers era leal a la Corona. Por una parte, algunos deseaban la independencia bajo el protectorado inglés coronando a la princesa Carlota Joaquina, hermana de Fernando VII, esposa del Regente de Portugal. Saturnino Rodriguez Peña logró interesar en tal proyecto a hombres como Belgrano, Pueyrredón, Paso y Moreno, pero en el proyecto existían muchas dificultades. Por otra parte, pensaron algunos que la abdicación de Carlos IV y Fernando VII al trono español y su reemplazo por Bonaparte había que aceptarla. El virrey Liniers era fiel a Fernando VII, habitó entonces la desconfianza entre los peninsulares y al mando de Álzaga se alzaron contra él con apoyo de Montevideo. Pero el jefe de Patricios (Cornelio Saavedra) apoyó a Liniers, los rebeldes fueron reportados a Patagones. Sin embargo las insurrecciones aumentaron: Chuquisaca y La Paz.
La Junta Central de Sevilla designa nuevo virrey: Baltasar Hidalgo de Cisneros (julio de 1809), hizo que retornen los reportados a Patagones: el enfrentamiento con lo criollos era inevitable.
Las causas que llevaron al pueblo argentino a la sublevación contra España fueron muchas y complejas; entre ellas destacan el deseo de romper el monopolio comercial inherente al gobierno colonial, la confusión de poderes originada por la ocupación de la metrópoli por las tropas francesas, el odio de los criollos contras los funcionarios venidos de España. Revoluciones indígenas en América (Tupac Amaru, grito de dolores, etc.). Independencia de los estados Unidos. Introducción de las ideas de la Ilustración, invocadas por un incipiente Americanismo. Revolución e independencia de Haití. Acefalía del rey español.
Ir a: Independencia de las Provincias Unidas (1810-1820)
Volver a: Historia Argentina del Siglo XIX
Copyright © 2000 Candido - Reservados todos los derechos.