| Prologo
Cuando las hordas bárbaras invadieron la península griega y sometieron a sus habitantes, adoptaron gran parte de las concepciones religiosas de estos, y las fundieron con las suyas; el resultado fue una religión con una gran cantidad de dioses y de otros seres sobrenaturales. Los griegos imaginaban a los dioses como bellos e inmortales, pero semejante a los hombres en cuanto a pasiones y debilidades; expuestos a la ira y la venganza, pero también a la alegría; tomaban partido en las luchas terrestres y tenían aventuras amorosas con los humanos.
En la Iliada y la Odisea, los inmortales poemas épicos de Homero, este mundo de los dioses adquirió forma y vida; mitología e historia se mezclaron. La Iliada trata de la guerra entre Troya y Micenas, rivales en el comercio con los pueblos situados a lo largo del mar Negro; donde Aquiles fue el mayor héroe y el personaje principal de la novela. La Odisea narra las aventuras de Odiseo en el viaje de regreso a su patria, Itaca, donde se encontrará con Penélope.
La Eneida, de Virgilio, es otra importante fuente de información, pues relata como Eneas, después de huir de troya, es el elegido por los dioses para poner los fundamentos de la Roma que se erigiría trescientos años más tarde.
El principio
En un principio, no existía la tierra, sólo una masa sin forma compuesta de los cuatro elementos (agua, tierra, aire y fuego), en la cual reinaba el Caos, una deidad oscura, al lado de su esposa Nyx (la diosa de la noche). El hijo de ambos, Erebo (las tinieblas), destronó y suplantó a su padre y posteriormente se caso con su madre. De esta unión nació Gea (la tierra) y de ella nacieron Urano (el cielo), Ponto (el mar), y Eros (el amor y la vida). Urano se une con su madre y destrona a Erebo, quedando como el gobernante de todo el mundo. De esta unión nacieron primeramente los doce titanes, divididos así: seis hombres, Océano, Ceos, Creos, Hiperión, Japeto, Crono; seis mujeres, Tea, Rea, Temis, Mnemosine, Tetis y Febe. Posteriormente nacieron los tres cíclopes, Brontes, Estéropes y Arges, y los tres Hecatónquiros, descomunales seres sin forma humana, con cincuenta cabezas y cien brazos, llamados Briareo, Giges y Coto. Urano al percatarse que algunos de estos hijos podrían arrebatarle el trono, decidió enviar a los cíclopes y hecatónquiros, al Tártaro (el infierno). Gea indignada por el trato que estaban sufriendo sus hijos, decidió rebelar a los titanes contra Urano, solamente Crono, con ayuda de su madre decidió llevar a cabo la encomienda, una noche mientras su padre dormía, le cortó los miembros con una hacha, creada por la misma Gea, a éstos pedazos los arrojó al mar, de allí brotó sangre que cayo sobre la tierra, naciendo las Erinias, diosas de la venganza, los gigantes y las ninfas Melíades, de esta forma, Crono sucedió a su padre en el trono.
Ya siendo gobernante del Universo, el oráculo le advierte que uno de sus hijos lo iba a destronar para ocupar su lugar, entonces se da a la tarea de comerse a todos sus hijos apenas nacían. Rea, la madre de Zeus, salva la vida de su hijo, dándole de comer a su esposo, una piedra envuelta en ropa de niño. Zeus crece hasta el punto de poder enfrentarse con su padre, obligándole a éste a vomitar a todos los hijos que se había devorado. En compañía de sus hermanos, liberan a los cíclopes, para de esta forma poder acabar con Crono.
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